Los ciberataques han tenido un crecimiento exponencial en los últimos tiempos siguiendo la progresión de la implantación de la tecnología en nuestro día a día. Y todo el mundo, en mayor o menor medida, es consciente de lo peligrosos que pueden ser. Aunque en la mayoría de los casos infravaloramos la extensión del daño que infligen.

Por eso hoy vamos a profundizar sobre este tema al detalle para comprobar cómo afectan a las empresas y en qué frentes.

Ciberataques | CiberseguridadLos daños propios: primeras consecuencias de un ciberataque

Los daños propios son, sin duda, la más evidente consecuencia de un ciberataque. Es la cara más visible en un ataque, independientemente de si es más o menos invasivo.

Sus efectos repercuten en toda la infraestructura empresarial bloqueando sus sistemas e, incluso, pudiendo paralizar su proceso de producción. El funcionamiento normal de la empresa es imposible en estos casos lo que puede generar graves repercusiones económicas.

Unas repercusiones económicas que se agravan con los secuestros de datos y la petición de rescates por parte de los ciberdelincuentes. Estas extorsiones son cada vez más populares y las sumas solicitadas pueden llegar a ser inasumibles por las compañías.

Consecuencias a terceros en un ciberataque | CiberseguridadDaños a terceros y sus efectos legales

Sin embargo, los daños propios no son los únicos que afectan a una empresa en un ciberataque. Sus clientes y proveedores también se ven afectados.

Los datos personales que manejan las compañías, independientemente de su tamaño y actividad, son uno de los activos más valiosos para los hackers. Por eso es uno de los elementos que más peligro corren en un ciberataque. Una correcta protección y tratamiento de esos datos es crucial en dichas circunstancias y puede ser determinante a nivel legal.

Ya que hay que tener en cuenta que la ley ampara esos datos personales de los que la empresa es responsable a través del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea. Pero, además, las compañías también están sujetas a otras obligaciones legales que pueden verse vulneradas en un ciberataque.

Una de ellas es el deber del secreto que afecta también al tratamiento de datos. Por lo que, en caso de ataque y si se demostrara negligencia en su protección por parte de la empresa, podría llegar a incurrir en un delito de revelación de secretos.

La responsabilidad contractual que la empresa asume tanto con sus clientes como con sus proveedores también se ve afectada en caso de ciberataque. Lo que supone otro frente legal que la empresa tenga que asumir.

En estos casos la proactividad y la honestidad pueden ayudar a mitigar sus efectos. En referencia a la protección de datos, es de obligado cumplimiento comunicar las brechas de seguridad en el plazo de 72 horas desde que se tenga conocimiento de las mismas. De lo contrario incurriría en delito.

Además, la empresa también debe considerar la obligación que tiene con sus clientes y proveedores. Por lo que notificar la situación a los afectados en el menor tiempo posible puede ayudar a paliar la situación desde el punto de vista de la reputación.

Marketing y reputación, los grandes olvidados en un ciberataque

Se podría pensar que los daños acaban en este punto, pero las ramificaciones un ciberataque se expanden a todos los estamentos de la organización.

Uno de los que generalmente suele quedarse en el tintero es la estrategia de marketing y de marca. Y, sin embargo, jamás deberíamos olvidarnos de ella ya que juega un papel fundamental.

El marketing abarca gran cantidad de acciones dentro de la compañía que no solamente se ocupan de la comunicación. Una correcta estrategia de marketing tiene en cuenta posibles escenarios de crisis a los que puede enfrentarse una organización, como un ciberataque, y cómo debe afrontarlos para salir airosa.

Tampoco nos podemos olvidar de la reputación de la compañía, que es otro de los grandes elementos que se ven afectados en un ataque. Este bien intangible está basado en la confianza que transmite de cara al exterior y cualquier tipo de asalto a sus sistemas puede romper esa confianza.

Esa confianza es muy difícil de reparar una vez rota. Y sin ella recuperar la reputación de marca es prácticamente imposible.

 

Dadas las graves consecuencias que implican los ciberataques es vital para cualquier organización prepararse para ellos. Y, mejor aún, implementar sistemas de protección que eviten cualquier posible ataque a cualquier nivel.

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